Alumnos de arquitectura de la Universidad Europea de Madrid  (UEM)  y Canarias (UEC), junto con la Yokohama Graduate School of Architecture (Y-GSA), presentaron en Tacoronte cinco propuestas dirigidas a la recuperación de la costa de Mesa del Mar a través del agroturismo.
Esta iniciativa organizada por el arquitecto canario Fernando Menis y El Laboratorio, en colaboración con el Ayuntamiento de Tacoronte,  plantea la recuperación del territorio afectado por la erosión, basándose en una intervención arquitectónica que permita rescatar los bancales para transformarlos en zonas de cultivo.
Los estudiantes que participaron en este workshop contaron con  el asesoramiento de destacados expertos como Wolfredo Wilpret (Catedrático Emérito de la Universidad de La Laguna), Marisa Tejedor (Doctora en Biología y Catedrática de Edafología y Química Agrícola por la Universidad de La Laguna), Óscar Vázquez (abogado y Registrador de la Propiedad en Cataluña), Luis Hernández (geólogo), Pilar Parejo (experta en turismo) y el paisajista Fernando Ascanio. Asimismo, también han recibido información sobre los servicios que ofrece Cartográficas de Canarias (Grafcan) a través de su director técnico, Jorge Rosales León.
La primera propuesta se centró en el tema del transporte, factor importante para el desarrollo de la zona de Mesa del Mar debido a su especial orografía. Otro de los grupos, partiendo también de la orografía de la zona, aprovecha los bancales existentes para crear unas pasarelas que juegan con la horizontalidad y verticalidad, según las necesidades,  diseñando muros de piedra en forma de bucles conectados entre sí, que generan zonas de descanso, además de obtener unas visuales completas del paisaje.  El tercer equipo trató la variedad del ecosistema, trabajando para atenuar los descensos del terreno, creando para ello una terraza dividida en laderas y escaleras, para ello tuvieron en cuenta la posición de salida del sol y la dirección del viento.
Por su parte, el cuarto equipo plantea un uso inteligente del agua proveniente de los hogares, purificándola y utilizándola para el riego, evitando además así la erosión del suelo. En las nuevas terrazas de cultivo que plantean, el turista puede disfrutar de la agricultura y consumir productos frescos.
Por último, el quinto equipo, basó su investigación en la vegetación, planteando terrazas de cultivo adaptadas a las características geográficas y del ecosistema. Como reflexión final, se preguntan cómo debería actuar la arquitectura y la acción del ser humano para producir un cambio.
A continuación detallamos la primera propuesta, en la que el  transporte libre de CO2 es fundamental, y para lo que proponen el uso de burros para trasladar la cosecha por los  diferentes niveles de los campos de cultivo.  Este transporte se realiza a través de pasillos de madera, que también sirven para proveer a la zona de suministro de agua y generar la cubierta de  refugios a lo largo de todo el paisaje.












Notas de prensa: