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La iniciativa La literatura es femenina, en colaboración Cabildo de Tenerife, PROMOTUR y la Fundación CajaCanarias, celebró, este viernes 21 de mayo, en el Strasse Park de Santa Cruz de Tenerife, un diálogo entre las escritoras Valérie Tasso y Dulce Xerach. En él, la autora del célebre libro Diario de una ninfómana (2003), habló sobre los grandes temas que cualquiera evitaría hoy en día: sexualidad, política, prostitución y feminismo.

La escritora de origen francés, que en la actualidad reside en Barcelona, Valérie Tasso, pasó de querer ser diplomática a ser sexóloga y escritora. Cuando comenzó a trabajar en el Parlamento Europeo y en el Consejo de Europa se dio cuenta de una cosa: “Todos los altos funcionarios trabajaban poco y ganaban muchísimo dinero. Veía mucho dinero y muchos viajes, pero también una rutina que no me acababa de convencer”. Ya en ese proceso de aprender idiomas, requisito indispensable en las relaciones internacionales, Tasso comenta que la mejor manera de aprender idiomas “es en la cama”. “Sobre la almohada, y gracias a mis amantes, mejoré mis idiomas. Me parecía muchísimo más interesante que asistir a mis clases de idioma en Estrasburgo”.

“Yo no soy la escritora de Diario de una ninfómana, yo soy Valerie Tasso y todo lo que tengo detrás”

La fama ha encasillado a Valérie Tasso, pero a ella no le disgusta: “A mí me da igual que me encasillen porque escribo ensayos, filosofía, he hecho otro tipo de novelas…; pero no me molesta, es problema de los demás, no mío”. “Me importa muy poco que me encasillen porque yo sé quién soy, yo no soy la escritora de Diario de una ninfómana, yo soy Valerie Tasso y todo lo que tengo detrás”, zanja. Ambas escritoras, Xerach y Tasso, han sufrido el ser personas públicas, y para Valérie la diferencia entre ser política y dedicarte a la prostitución no es tan grande. “Veo mucha similitud entre prostitución y política. Mucha gente se pasa de un partido a otro por conveniencia, por ejemplo”, comenta.

Ella antes de ejercer la prostitución tenía una posición socioeconómica muy alta. “Por razones vitales mías, un maltratador me hizo contraer unas deudas que no podía llegar a pagar con mi sueldo de ejecutiva”, explica Tasso. Y mucha gente, añade, que le recriminó que acudió a la “vía fácil” para obtener ese dinero, adjetivo que niega de manera rotunda, y narra cómo se animó a contarlo: “Cuando escribí Diario de una ninfómana estaba cansada del estigma que existe en la prostitución de que las mujeres que se prostituyen: sin estudios, vulgares, analfabetas, dependientes de mafias…”. Es por esta razón por la que dio la cara y no escondió su identidad, pese al gran éxito que tuvo: “Si yo lucho contra un estigma, lo peor que puedo hacer es esconderme porque entonces no hay estigma contra el que luchar. Tenía que enseñarlo”.

“El sexo tiene que seguir teniendo algo de sagrado, no tiene que ser como ir a tomar un café”

“El sexo se tiene que normalizar, pero no banalizar, porque se pierde el concepto del morbo”, explicaba Tasso. No quiere que ocurra los mismo con el sexo que lo que ha ocurrido con la violencia, explica, que se ha banalizado “por la exposición constante en series y películas”. Advierte de este peligro, que ya en algunos lugares se está sufriendo: “Si no hay algo sagrado detrás del sexo se convierte en algo mucho menos placentero y satisfactorio. Muchas sociedades que se dicen avanzadas ya lo han banalizado”.

Ella aboga que tenemos que normalizar la sexualidad, “sobre todo la femenina, que fue silenciada durante siglos porque interesaba”, añade. “Tenemos que hablar más del deseo, tan demonizado desde Adán y Eva y Helena de Troya, hasta la creación de la figura de la femme fatale”, comentó Valérie Tasso. Y haciendo un ejercicio de sinceridad, la escritora francesa reflexiona en voz alta:  “Tengo la sensación a que hemos vuelto a cierto puritanismo, neopuritanismo, que viene del S.XVII. Por mucho que haya un discurso progresista, me pregunto si, hoy en día, Diario de una ninfómana se hubiera podido publicar”.

“En 2017 me detectaron un cáncer de cuello de útero y me hicieron una histerectomía radical”

“Te contaré una cosa que pocas veces he contado”, comenzó a narrar Valérie Tasso. “En 2017 me detectaron un cáncer de cuello de útero y me hicieron una histerectomía radical. Me provocaron una menopausia quirúrgica y aumenté 30 kilos”, se confiesa. Lo pasó “muy mal”, añade, por las críticas y los comentarios tipo: “Qué gorda o qué fea está Valérie”. Ya recuperada, aunque aun siendo paciente oncológica, mira atrás con cierta lástima: “He perdido los 30 kilos que gané, pero lo pasé muy mal. Ahí fue cuando me entró un miedo atroz a envejecer”.

“Le perdí el miedo a envejecer poco a poco, es algo imposible de cambiar. No me como demasiado la cabeza mi aspecto físico”, dice Tasso. Dulce Xerach, a modo de cierre, rescata una frase de Valérie Tasso que encierra la esencia de este pensamiento que huye de la superficialidad del físico: “Pone más una cabeza bien alta que un escote bajo”. La escritora francesa quiso resaltar la siguiente idea: “No dejaremos de ser mujeres sexuadas aunque durante siglos nos hayan visto como muebles”.